viernes, 9 de septiembre de 2011

DI KEEEEEL!!!!!!!!

DI KEEEEEL!!!!!
Dios, esta muela me está matando… Pero es preferible morir por muelipicaditis antes de ir a la dentista. ¿Queréis saber porqué? Os lo contaré en tres cómodos pasos para que lo entendáis mejor:
1º ANTES-Nada más entrar, una de las esbirras de la monstrua quita dientes te señala la sala azul y dice: “sentaos un ratito, un ratito… muahahahaha…” Bueno, lo del “muahahahaha…” lo he añadido yo pero la verdad es que le queda que ni pintado al personaje.
La sala azul es la mayor sala de tortura que ha podido existir en el planeta. Es una sala pequeña, llena de carteles horribles sobre dientes picados y caries ampliadas… pero lo peor no es eso… claro que no. Lo peor son la música y las revistas. Todas las salas del dentista tienen un hilo musical, un hilo musical de música del terror y música de los años 40 que viene a ser más o menos lo mismo… y en las revistas solo salen mujeres mayores que hablan sobre relaciones fantasma que tuvieron con toreros… realmente doloroso para la vista.
2º DURANTE- Cuando llega la hora de pasar a consulta, tu ya tienes el cerebro medio fundido por el maldito hilo musical. La esbirra de la monstrua te coge del brazo y estira hasta llegar a aquel sillón biónico del demonio donde te hacen una señal con el dedo para que te sientes en él. Entonces es el momento en el que la monstrua aparece. Es el fin para tu sonrisa radiante, para ese huequito tan mono que te quedaba entre los dientes y para los colmillos que tanta carne de hamburguesa te habían ayudado a comer…
La mostrua llega, se sienta al lado de la silla biónica y empieza a meterte chismes en la boca mientras te dice:
“abre bien la boca, di AAAAAAAA”
Pero más que ganas de decir AAAAA tienes ganas de decir “¡AHHHHHHHHHHH SOCORRO UNA MALVADA MUJER ME QUITA LOS DIENTES UNO A UNO!”
Y en ese momento es cuando empiezas a pensar en un plan maligno, producido por el dolor:
Te la imaginas a ella en el sillón biónico mientras tu le metes chismes enormes por la boca y le dices: “¡DI KEEEEEL! ¡JUAJUAJUA!”
3º DESPUÉS- Estás medio adormilada por la anestesia, y la mayoría de las veces no eres consciente de tus actos,(al menos yo no lo soy) así que aprovechas la escusa para decirle cuatro cosas a la dentista:
-¿Usted esta loca? ¿Como puede torturar así a las personas?, ¡so bruja…!
Pero ella se ríe amablemente y hace un gesto de comprensión…
COMO LA ODIO!!!!

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